La inconveniencia de comprar agua embotellada

Desde la infancia se nos dice que debemos beber al menos ocho vasos de agua diarios. Lamentablemente más y más estadounidenses beben los ocho vasos de agua de las botellas de plástico una comodidad que llena los vertederos de basuras, obstruye las vías fluviales y utiliza en gran cantidad los combustibles fósiles.

En 2008 los estadounidenses gastaron más de $11 millones de dólares en 8,6 mil millones de galones de agua embotellada de las cuales más de 22 millones de botellas plásticas vacías terminaron en la basura. En los EE. UU en el transcurso de un año se utilizan 15 millones de barriles de petróleo en la producción de las botellas plásticas, alrededor de 60 millones de botellas de agua consumidas cada día.

Prohibición de la botella plástica
Afortunadamente, a partir de 2007, los políticos y activistas han estado tomando medidas para frenar el aumento de las ventas de agua embotellada. Al menos 60 ciudades en los Estados Unidos han escogido no seguir usando el dinero de los contribuyentes al no suplir agua embotellada a los trabajadores municipales. La ciudad de Nueva York lanzó una campaña publicitaria alentando a los residentes y turistas a renunciar a la bebida embotellada y escoger el agua del grifo de la ciudad, considerada durante mucho tiempo como una de las mejores aguas en el país. Michael Saucier del Departamento de Protección Ambiental (DEP en inglés) de la ciudad de Nueva York dice: “En Nueva York, los residuos y la contaminación son producidos a gran escala. Claramente Nueva York no ha hecho lo suficiente para alentar a los residentes a beber agua del grifo teniendo en cuenta que el neoyorquino promedio consume cerca de 28 galones de agua embotellada cada año”.

Rehabilitadores de todo el país también están haciendo su parte para mantener las botellas de agua fuera de los vertederos. En Boston, Nueva York y San Francisco restaurantes de alta categoría han sacado del menú el agua embotellada y en su lugar ofrecen agua del grifo filtrada. El restaurante italiano Incanto en San Francisco, utiliza jarras para servir agua del grifo filtrada las cuales se vuelven a llenar un promedio de 2.000 veces antes de que se agrieten y se retiren.

Mundialmente estamos empezando a ver que se están adoptando medidas drásticas para reducir el fenómeno del agua embotellada. En Canadá, funcionarios de todo el país han promulgado leyes desde 2007 para prohibir el agua embotellada en las reuniones del Consejo, en edificios propiedad de la ciudad, los parques e instalaciones recreativas e incluso en las máquinas expendedoras de las escuelas. En Australia, la comunidad rural de Bundanoon recientemente votó unánimemente para prohibir la venta de agua embotellada en toda la ciudad.

Aunque las ventas de agua embotellada son aún elevadas, los esfuerzos concentrados pueden hacer un impacto. En abril de este año, la Radio Publica Nacional (National Public Radio) informó que, "después de años de aumentos en las ventas de agua embotellada estas han dejado de subir".

Examen del agua corriente
El agua embotellada no sólo contribuye al exceso de desechos, pues nos cuesta mil veces más que el agua de nuestro grifo en casa, de hecho, no es más segura o menos contaminante. "La industria del agua embotellada se gasta millones de dólares al año para convencernos de que su producto es de algún modo más seguro o más saludable que el agua del grifo, cuando en realidad eso no es cierto", dice Victoria Kaplan, organizadora principal de Alerta de alimentos y agua (Food and Water Watch), una organización no lucrativa que puso en marcha en 2007 la campaña Toma de nuevo agua del grifo (Take Back the Tap) para convencer a los consumidores a no tomar agua embotellada. "Al comienzo más del 40 por ciento del agua embotellada era la misma agua del grifo que tenemos en casa", añade. En 1999, un estudio del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) constató que, con las pruebas trimestrales necesarias, el agua del grifo puede ser de una calidad superior a la embotellada, la cual sólo se analiza anualmente.

Reconociendo que la participación federal en la financiación de los sistemas de agua ha disminuido de un 78 por ciento en 1973 a un 3 por ciento en la actualidad, Kaplan insta a los consumidores a "apoyar políticas públicas que promuevan el agua del grifo como segura y asequible, para las generaciones futuras". Visite Food & Water Watch y haga el compromiso de tomar de nuevo agua del grifo, con la promesa de elegir esta en ves del agua embotellada siempre que sea posible y apoyar las políticas públicas que promuevan el agua limpia para todos. Mientras tanto, invierte en una botella reutilizable.

Crédito de foto: http://www.flickr.com/photos/stacylynn/ / CC BY-NC-ND 2.0

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